jueves, 5 de diciembre de 2013

Estimulando el lenguaje del niño

La adquisición del habla en el niño es trascendental para sus relaciones con los demás y para un sano desarrollo socio - emocional ya que le brinda independencia, seguridad, autonomía y la oportunidad de desarrollar aún más sus habilidades cognoscitivas.
Los padres debemos estar atentos a propiciar experiencias enriquecedoras y brindar un entorno interesante para formar unos cimientos sólidos y duraderos de autoexpresión. A su vez, conocer qué es lo esperado a la edad de nuestro niño (a) en el desarrollo del habla y el lenguaje para poder brindarle el apoyo necesario y así evitar posibles dificultades a nivel emocional y de aprendizaje.
Así tendremos en cuenta que:
·       La comprensión de palabras comienza antes de los 10 a 18 meses, tiempo en que la mayoría de los niños comienzan a hablar, a entender el ritmo y los patrones del lenguaje.
·       Entre los 12 y 15 meses, balbucean una amplia gama de sonidos y, al menos, una o más palabras (Excepto “mamá”, papá”). Primero aprenden sustantivos sencillos (“bebé”). Son capaces de comprender y seguir instrucciones sencillas (“Por favor dame….”; “alcánzame el….”).
·       A los 18 meses deben contar con un vocabulario aproximado de 20 palabras y 50 o más parciales al llegar a los 2 años. A esta edad deben estar aprendiendo a combinar dos palabras como “papá grande”, “bebé llora”.
·       A los 2 años deben ser capaces de seguir órdenes que incluyan dos pasos (“por favor trae el lápiz y siéntate en la silla”).
·       Entre los 2 y 3 años surge la “explosión” del habla. El vocabulario aumenta y combina de forma rutinaria, tres o más palabras para formar oraciones. También se incrementa la comprensión. A los 3 años comienza a comprender el significado de “Ponlo debajo de la mesa” y también comienza a identificar los colores y comprender conceptos descriptivos (grande – pequeño).
A veces es difícil reconocer o aceptar que nuestro hijo (a) tiene dificultades a este nivel y por diversas causas, basadas en experiencias personales (“yo demore en hablar”) o familiares o del entorno inmediato, de manera que vamos justificando o postergando la visita a los profesionales relacionados al área, restando una valiosa oportunidad de desarrollo y creando, posiblemente, las bases para futuras dificultades.
Un retraso en el desarrollo del habla y del lenguaje se pueden deber a múltiples causas, entre ellas:
·       Problemas de motricidad en la boca. El niño tienen dificultad para usar la lengua, los labios y la mandíbula para emitir sonidos.
·       Retraso en el desarrollo.
·       Problemas auditivos, siendo necesario realizar una audiometría.
Como padres brindemos oportunidades de desarrollo para el lenguaje:
·       Leamos a nuestros hijos con ilustraciones adecuadas para su edad.
·       Aproveche situaciones cotidianas: nombre los alimentos, explíquele lo que hace mientras realiza alguna actividad.
·       Aumente lo que los niños dicen. Por ejemplo: “Perro grande” por “perro grande, peludo y negro”.
·       Comuníquese mucho con él.
·       Describa en su momento las acciones de su hijo. “estás jugando, con tu carito rojo…”
·       Describa y dé nombres. Por ejemplo: déles a probar sabores diferentes y que describan la diferencia entre ambos.
·       Use objetos reales para enseñar nuevas palabras y déjelos tocar cuando los nombre.
·       Dramatice cuentos, situaciones y significado de palabras sin utilizar palabras.
·       Invente canciones, rimas y cántelos con frecuencia.
Si usted o el pediatra sospechan que su hijo tiene dificultades a este nivel, la mejor manera de ayudar consiste en reconocer el problema en forma temprana. Con la terapia adecuada en el momento oportuno, su niño (a) se podrá comunicar y desarrolla mejor. Déle la oportunidad de seguir creciendo y desarrollando sus potencialidades.
                                           
Shirley Garrido Arévalo
Psicóloga – Psicoterapeuta

C.Ps.P. 5889

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